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Mallas para gatos: qué falla y por qué

Actualizado en {{MES_ANIO}} · Lectura de 5 minutos

La mayoría de mallas que fallan con gatos no se rompen. Se sueltan por un borde, se aflojan hasta dejar una holgura, o el gato encuentra el punto donde la malla no llega. El material aguanta; lo que cede es todo lo demás.

Si usted ya instaló una malla pensando en niños y ahora tiene gato, vale la pena revisar. No es la misma exigencia.

Por qué un gato es más difícil que un niño

Un niño empuja. Un gato hace tres cosas que un niño no:

  • Trepa. Usa la malla como escalera y aplica todo su peso en un solo punto del hilo, no repartido.
  • Se cuelga. Puede quedar suspendido de un hilo con las uñas clavadas, lo que somete el tejido a una carga puntual muy superior a la que fue diseñado.
  • Busca huecos. Un gato adulto pasa por cualquier abertura por donde le quepa la cabeza. Un espacio de pocos centímetros entre la malla y el muro es una salida.

Y algo que se olvida: un gato tiene tiempo. Va a probar el mismo punto débil todos los días durante meses. Una instalación que le aguanta a un niño porque el niño no insiste, con un gato termina cediendo.

Qué cambia en la instalación

Calibre del hilo

La malla estándar de seguridad infantil está pensada para resistir empuje repartido. Para gatos usamos un calibre más grueso, que soporta el peso de un animal colgado de un solo hilo sin deformarse.

Tamaño del ojo

Un ojo demasiado grande deja pasar la cabeza de un gato joven. Uno demasiado pequeño quita ventilación y visibilidad sin aportar seguridad. Hay un punto medio y se elige según el tamaño del animal: no es lo mismo un gato adulto que un gatico de tres meses.

Si tiene un gato bebé, dígalo. Va a crecer, pero la malla se instala hoy y tiene que servir hoy.

Remate en los bordes

Aquí es donde falla la mayoría de instalaciones. El borde inferior contra el piso y las esquinas son los puntos que un gato prueba primero. Necesitan anclaje continuo, no cada tanto, y sin holgura que permita levantar la malla con la pata.

Altura de cierre

Con niños se puede cerrar solo el vano del barandal. Con gatos, casi siempre es de piso a techo. Un gato salta desde el suelo una altura que ningún niño alcanza, y si hay un mueble cerca, más todavía.

Revise los muebles del balcón. Una malla de altura parcial más una mesa junto al barandal es una escalera. Es la combinación que más veces hemos visto fallar, y la malla estaba bien instalada.

Cómo saber si la suya está bien

  • Empuje la malla con la mano abierta. No debería haber más de un par de centímetros de juego.
  • Recorra todo el borde inferior buscando espacios donde entre la mano.
  • Revise las esquinas: es donde primero aparece la holgura.
  • Cuélguese suavemente de un hilo del centro. Si se deforma y no vuelve, el calibre es insuficiente.
  • Mire si algún hilo tiene fibras levantadas. Es señal de que el gato ya encontró su punto.

Sobre el material

Trabajamos con polietileno de alta densidad con tratamiento UV. Sin ese tratamiento, el sol de Bogotá degrada el hilo y la malla se vuelve quebradiza en un par de años, aunque se vea igual. Una malla degradada se rompe justo cuando se le aplica carga, que es el momento en que uno la necesita.

El nailon común es más económico y se usa bastante. Aguanta menos a la intemperie y pierde tensión más rápido con los cambios de temperatura.

Comparativa completa de materiales →

Si tiene gato, dígalo al cotizar

Es la pregunta que hacemos siempre y no es por curiosidad. Cambia el calibre, cambia el remate y a veces cambia la altura de cierre. Cotizar sin saberlo significa entregar algo que no corresponde.

¿Tiene gato y quiere hacerlo bien?

Mándenos una foto del espacio y le devolvemos el precio el mismo día.

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